Mes: abril 2015

Debes dejar que ellos se levanten por sí mismos.

Entonces sentía toda su furia recorrer su enérgico cuerpo, sus ojos casi salirse de sus cuencas con un hervor sin igual y la palma de su mano completamente extendida; llevando consigo toda su ira y excusándose con la siguiente expresión: porque soy tu madre.  Sí, es verdad que mi hermana y yo sufrimos de maltrato físico y psicológico, un ente violento que a posteriori se va carcomiendo tu ser.

Como nuestra historia, existen un sin fin de ellas parecidas, revelando datos reales sobre los indicios de violencia en la cultura mexicana, pues consciente de está que es un tema global que no sólo entiende de clases sociales. Siempre lo he pensado y me mantengo firme en dicha postura; tener hijos no te hace padre alguno así como tampoco la escuela educa a los mismos, es un trabajo en conjunto que debe desarrollarse dentro de la esfera social porque de ser lo contrario, vemos que alimenta el nepotismo, indiferencia, odio, descontento, ignorancia, irresponsabilidad y más, mucho más.

Es necesario replantear la pregunta de ¿quienes somos y qué somos? ¿Seres racionales o bestias en involución constante?

Urgente es rescatar a la humanidad de las manos del barbarismo e incapacidad por racionar; aunado a su oligarquía, indiferencia y nula importancia hacia las masas. Si tú, que estás leyendo esto; eres padre, madre o piensas serlo en un futuro, no malcríes a tus hijos. No los violentes de cualquier forma conocida o por conocer, dialoga con ellos, enséñales a razonar y a resolver sus problemas usando su lógica, previendo todos los escenarios posibles, pues aunque es posible que te sientas mal por verles tropezar, debes dejar que ellos se levanten por sí mismos.

Al final, nada existe.

No hay cosa más fea que vivir con la esperanza viviendo a cuestas cual vasija llenándose a cuenta gotas.
Mi muelita sigue triste y cada día me pregunta para cuándo me ocuparé de ella.
Esa maldita falta de acción que me impide desarrollarme, explorar y hacer añicos al mundo, la conozco bien.
Maldita sombra que no puedo hacer a un lado ni con el sol expuesto sin capa de ozono. ¿Qué hubiese sido si Beethoven odiara la música o si uno de los hermanos Lumierè hubiera preferido el ballet?
Irónicamente sólo se espera, cuando no existe nada, ni el tiempo.
¿Y la historia? Esa musa que me susurra al oído, tonta engreída que me hace desearla más que a mi vida misma, pues la sola ilusión de acariciarla me pinta de mil colores, texturas y sabores.
Esto no es nuevo, ya se vivió, es una copia de una copia de una copia.
Aspiraciones vienen y van, diciéndose ser la última novedad, pero… Al final, nada existe.