Mes: octubre 2014

Facebookistán

 

En Internet, son los algoritmos los que controlan los derechos humanos. Detrás de cada decisión sobre libertad de expresión, derecho a la privacidad y a la información, hay un equipo de técnicos ingenieros que controlan la fórmula matemática e imponen las reglas. Del lado de los usuarios no nos queda de otra: obedecer, o dejar de usar el servicio.

El caso de Facebook es paradigmático en este sentido, pues Facebook es su propio soberano: hace las reglas, las ejecuta y es la última autoridad en su plataforma. La periodista Rebecca MacKinnon le llamó Facebookistán, una especie de nación que gobierna las actividades de más de mil trescientos diez millones de usuarios. Si de hecho fuera un país, sería el segundo más grande del mundo por debajo de China y por encima de la India.

El poder económico de Facebook se basa en el capital social de su red: mientras más personas se conecten, más se consolida su poder mismo. Cada pedazo de información que vertimos en su plataforma; cada foto, post, like, inbox, amigo o poke se vende a empresas de publicidad para hacer anuncios a la medida. Es imposible utilizar el servicio sin primero “regalar” todo tipo de datos personales. Por eso todo el emporio de Facebook está construido en base a una violación al derecho a la privacidad, y aprovechando el incansable narcisismo de una generación que cada vez revela más y más datos, han encontrado la forma de convertir nuestra información en minas de oro puro. Si creemos que el servicio es gratuito estamos muy equivocados, el producto somos nosotros.

Si Facebook fuera un Estado, su poder sería indisputable y aterrador. No solo sabe todo acerca de nuestros hábitos, intereses y comportamientos sino que además, la empresa tiene una moneda que puede ser comprada en 49 países, un fondo económico formado por las cuotas que cobra a terceros que venden cosas usando su plataforma y una especie de impuesto en determinadas transacciones. Inclusive mandan “diplomáticos” alrededor del mundo para negociar marcos legales con los países involucrados en Facebook. Ben Hammersley, el editor de la revista Wired en el Reino Unido, dijo hace poco en una conferencia que los países también deberían mandar un representante a Facebook. ¿Por qué a Facebook? Porque ahí es donde la gente está. Y tiene toda la razón.

Si fuera un país, tendría control absoluto de la libertad de expresión de sus “habitantes”. En una plataforma que cada vez es más importante, Facebook tiene el poder para determinar quién puede escuchar y quién puede ser oído alrededor del mundo, mucho más que cualquier juez, rey o presidente. Al tener el control del algoritmo puede censurar contenidos en completa opacidad, sin dar criterios ni justificación alguna.

El procedimiento es el siguiente. Cuando un usuario “reporta” una fotografía o un post, la mandan al “equipo” de Seguridad, Odio y Acoso, Contenido Abusivo (se refiere a contenido sexual) y Problemas de Acceso donde funcionarios específicos deciden qué hacer: borrar, dejar, o escalar a un nivel de alarma. No hay “acciones” en Facebook, todo tiene que ver con contenido expresivo y en última instancia depende de los empleados determinar si es apropiado. Cualquier cosa podría ser bajada (y la cuenta responsable suspendida) porque algún ingeniero de la empresa la consideró obscena, racista o simplemente inadecuada. El parámetro es tan amplio que ha llegado a censurar fotos de pacientes con cáncer de mama, un estudio sobre penes publicado en Scientific American, besos de parejas gay e inclusive famosas obras de arte como L’origine du monde de Gustave Courbet.

La libertad de expresión es un derecho que tutela la disidencia. No solo se contrapone a la censura del Estado sino que es n principio fundamental en una democracia porque representa la protección a expresiones minoritarias. Contrariamente a este principio, las reglas de Facebook se encaminan a prohibir todo tipo de expresiones que mayoritariamente se consideren ofensivas. El disenso rara vez existe.

La gran paradoja es que Facebook no es un Estado, es una empresa privada que no puede ser escrutada en términos de derechos humanos. Al menos no de la manera tradicional. Es su propio soberano que implementa y ejecuta las reglas a su medida y en todo el mundo. Se podría argumentar que es válido lo que Facebook hace, que como privado puede elegir y determinar unilateralmente qué hace con las expresiones y datos ajenos, pero esto es un argumento liberal decimonónico que hoy en día, frente al creciente poder de las empresas privadas, ya no es sostenible.

En Internet los algoritmos controlan derechos humanos mientras los usuarios están completamente desprotegidos en términos legales. Creo que como generación hay que pensar dos veces: si nuestros datos son poder, ¿a quién se los estamos regalando?

 

Escrito por: Gisela Pérez de Acha

 

Una sola vida no me alcanzará para leer todo lo que quiero leer.

Visitando una popular librería ubicada en el corazón de la ciudad de México -aquella que popularizó los separadores amarillos- fue inevitable recordar tantos momentos con tan sólo subir las escaleras, oliendo ese tan distinguido aroma entre papel nuevo y plástico. Caminé entre los pasillos observando los rostros conocidos, célebres y algunos más populares de escritores e intelectuales que su acervo ofrece. Entonces me vino en gana escribir esta entrada, con especial dedicatoria para todos esos libros que me prometo comprar y al salir del lugar, simplemente olvido.

Hace ya un tiempo tuve una conversación con un amigo, donde nuestro tema se centraba en la masificación de mercadotecnia para comercializar basura, además de las modas o tendencias para comprar todo lo anteriormente mencionando. La muestra arroja que ocho de cada diez personas compran en las librerías porque les recomendaron tal o cual libro y/o porque es lo más vendido.

Pienso que ya que la función de una escuela es educar e ilustrar las mentes de los estudiantes, existen lecturas que deberían ser obligatorias por el simple hecho de la grandeza literaria, cultura y conocimiento que estas tienen. Él dice que comprar en esas librerías -las del líder religioso- es llamar la atención, como decirle al mundo: mírame, acabo de comprar un libro y soy interesante porque leo.
Yo no estoy del todo de acuerdo con su punto, pues lo que también es verdad es que las grandes editoriales monopolizan el mercado, (excluyendo muchas obras de calidad y trivializando otros tantos). Pero tocar este tema es una irrefutable fantasía que se yuxtapone con la realidad, ¡vamos! comenzando por los maestros (no generalizo). Hace unos días vi una nota que refleja la triste realidad. Hay diez bares por cada biblioteca.

Aunado a esto, la tendencia de la sociedad por segmentar con expresiones como: intelectualoide o pseudointelectual. Dícese que los que no han terminado un sólo libro pero gustan en compartir citas literarias en su red social.

¿Y los librepensadores, dónde están, dónde se esconden? Es una tontería tratar de encontrarlos únicamente en bibliotecas, pueden estar en frente de uno, haciendo sus compras o caminando por el parque, o en el metro o esperando a cruzar la calle. Muchos no lo sabrán porque es políticamente incorrecto hablar con desconocidos. Un hecho irrefutable es que, una sola vida no me alcanzará para leer todo lo que quiero leer.

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Tendría que revisar los archivos oficiales en mis carpetas para publicar la fecha exacta en la que todo ocurrío, ya que mi memoria en muchas ocasiones me juega en mi contra y no me es posible recordar con exactitud muchos eventos relevantes, como por ejemplo cuando me surgió la idea de crear un grupo privado en la red social azul, donde la principal condición para pertenecer serían los tres pilares indiscutibles; gusto por la literatura, compartir su conocimiento y estar disupuesto/a a conocer personas de diferentes regiones, además, por supuesto por gusto o curiosidad por jugar –lo que serían los juegos literarios- . Todo esto con la base irrefutable del respeto y tolerencia en todos los aspectos sociales, culturales, étnicos, etc…

Así nació la Hermandad Internacional de Literatos Unidos con los primeros integrantes extasiados en participar, con una plantilla aproximada de 15 a 30 participantes para la primer actividad, con usuarios de diferentes países; tales como México, Argentina, Colombia, España, Perú y Chile. El modo organizacional para usuarios de nuevo ingreso que querían participar en cualquier juego era sencillo. Se subía una publicación en la que los interesados tenían que registrarse con su Nombre, nick name, país, cinco libros favoritos (leídos) e idiomas adicionales a su lengua materna que tengan interés en aprender o que manejen con fluidez.

Uno de los primeros integrantes inscritos en la Hermandad, Otto Jur de nacionalidad Colombiana se acercó a mi para solicitarme su apoyo para ayudarme a organizar a los nuevos participantes que seguían inscribiendose, además de crear en conjunto conmigo, las bases, guía con los lineamientos y reglas del juego, como también el orden del mismo. Nunca podré olvidar a este hombre tan generoso y toda la ayuda que él proporcionó.

Después de un periodo de dos semanas para recibir todas las inscripciones, dio a inicio con bombo y platillo al primer juego que sería en parejas, donde los integrantes se formaban por orden de aparición en su registro de manera descendente, dando lugar a equipos del mismo país pero de diferentes estados o países. En el juego, tendrían que compartir una canción representantiva de su estado/ región. Tendrían que compartirla con el integrante de su equipo, para que después, cada uno de ellos escogiera cinco palabras aleatoriamente de la misma. Acto siguiente, tendrían que elaborar un cuento original de una cuartilla, con la autoría de ambos en siete días de haber comenzado el primer juego. El ganador se eligiría por votaciones únicamente de todos los participantes, dando pie al primer, segundo y tercer lugar. Participaron cuarenta personas y se recibieron veinte cuentos; algunos mejores que otros, dando el banderazo de salida a lo que serián una serie de juegos originales con una asistencia increcendo, además de las altas expectativas de los integrantes por participar.

Un servidor era el administrador de dicho grupo. Me encargaba de generar contenidos, juegos literarios, guías con las intrucciones explicitas de cada juego, revisar inscripciones y varias tareas a realizar en dicha Hermandad. Era un lugar asombroso. Lleno de gente ávida por participar, compartir conocimientos y exparsir tu tiempo conociendo a personas similares. Fuimos cómplices de una verdadera unión sin división política, ni chovinismo, tan sólo personas con intereses en común, comulgandose entre hermanos.

La alta demanda de participantes interesados en ayudarme a organizar, dio pie a las Embajadas. Esto era un sitio donde se colocaba la bandera de la nacionalidad de los integrantes y allí la gente de nuevo ingreso podría encontrar con facilidad a sus connacionales; simulando la recepción del aeropuerto, esa cálida bienvenida que es un tanto difícil de explicar con palabras.

Y con este órden de ideas, quiero valer que pese a todas las atenciones recibidas por muchos de los integrantes, ayuda desinteresada que muchos más me ofrecieron para continuar con el proyecto y mis deseos más profundos de continuar incentivando la participación de los demás; yo soy el único culpable de que el grupo haya dejado de funcionar. Culpa que comparto por mi egoismo y quebrantando algunos principios básicos internos. Me excusaba diciendo de haber desconocido la magnitud que el grupo tuvo, con los más de mil quinientos integrantes de diferentes países –incluyendo anglosajones-, curiosos por saber qué era y lo que allí se hacía desde un principio. No supe darle prioridad a asuntos que lo requerían, teniendo que abdicar, dejando el espacio que creé a su suerte. Dicen que todo lo que inicia tiende a terminar es aquí donde compartiré una cita acuñada por el historiador católico británico John Emerich Edward Dalkberg Acton, más conocido como Lord Acton en 1887. En su redacción original decía:

“Power tends to corrupt, and absolute power corrupts absolutely.”

(El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.)

Podría continuar describiendo los juegos, las actividades, el dinamismo y entuasiasmo de todos y cada uno de los integrantes, pero eso sólo lo sabemos quienes formamos parte de esa idea en la que fuimos parte. Conocí a muchas personas invaluables, importantes, reconocidas, fascinantes y siempre con algo que compartir. Rompiendo las barreras de la distancia, uniendonos como hermanos. Conservando los recuerdos de lo hermoso que fue.

And I can’t think of anything to dream about, I can’t find anywhere to hide

Do you still feel younger
Than you thought you would by now
Or darling have you started feeling old yet?
Don’t worry I’m sure
That you’re still breaking hearts
With the efficiency
That only youth can harness

And do you still think love is a laserquest
Or do you take it all more seriously?
I’ve tried to ask you this
In some daydreams that I’ve had
But you’re always busy
Being make believe

And do you look into the mirror
To remind yourself you’re there
Or has somebody’s goodnight kisses got that covered?
Well I’m not being honest
I’ll pretend that you were just some lover

Now I can’t think of there
Without thinking of you
I doubt that comes as a surprise
And I can’t think of anything to dream about
I can’t find anywhere to hide

And when I’m hanging on
By the rings around my eyes
And I convince myself I need another
And for a minute it gets easier to pretend
That you were just some lover

When I’m pipe and slippers and rocking chair
Singing dreadful songs about summer
Well I’ve found a better method of pretending
You were just some lover
Well I’ve found a better method of pretending
You were just some lover