Mes: septiembre 2014

No tuve la oportunidad de inmortalizar el momento, pero ya se presentará la ocasión.

Eran los primeros días del primer año de secundaria. Recuerdo la primera vez que vi aquella maestra de corta estatura, una gran sonrisa y su carácter bastante fuerte; Miss Mildred me impartió la clase de Historia Universal y aún no sabría determinar si fue gracias a su pasión por detallarnos con tanta precisión o por el simple hecho de lo interesante que resulta el objeto de estudio mismo, que se convirtió en un desdén fantástico e interminable para mí.
Sin duda, podría asegurar que fue la mejor maestra que pude tener en impartir dicha asignatura. Siempre buscando una forma de reinventar y maravillándonos sin siquiera llegar al tedio. Los acontecimientos históricos más significativos los explicaba con una soltura tan improvisada que era un verdadero deleite. Ella despertó la curiosidad en mí por la Historia.
El jueves 26 de Septiembre de este año fue un día muy significativo pues, caminando camino de regreso a casa, justamente por Auditorio Nacional, pude conocer en persona a uno de los historiadores mexicanos más reconocidos e importantes, me refiero al Sr. Alejandro Rosas.

Después de manifestarle mi simpatía por su obra, no olvidaré el justo que me dio el haber estrechado su mano y haberle comentado mi punto de vista con respecto al último artículo que había publicado (enlace) además de la admiración que tengo hacia su persona.

Alejandro Rosas (México, D. F., 1969). Historiador y escritor, dedicado a la divulgación histórica desde hace 20 años. Fue Coordinador de Investigación Histórica de Editorial Clío hasta el 2002; asesor del contenido histórico del sistema internet de la presidencia de la República del 2003 al 2006 y Coordinador de divulgación de la memoria histórica de la Comisión Nacional para las Conmemoraciones del 2010 hasta diciembre del 2008. Durante 5 años publicó la columna Relicario en el periódico Reforma y fue editor de la página de divulgación histórica Cronoscopio en el mismo diario. Fue co-conductor del programa radiofónico “Monitor en la Historia”, así como del programa para televisión Desayunando con la historia y colaborador del programa Domingo 7. Actualmente es colaborador de Milenio Semanal, Relatos e historias en México, Letras Libres y W Radio y Radio Fórmula. Entre sus obras publicadas destacan: Los presidentes de México 1821-2000 (Planeta 2001), Historia de México a través de sus gobernantes 1325-2000 (Planeta 2003); Mitos de la historia mexicana (Planeta, 2006); Cartas desde el Atlántico, el Titanic y la Revolución Mexicana (Grijalbo, 2007); Muertes históricas (Planeta, 2008), Charlas de café con Felipe Ángeles (Grijalbo 2009) y de reciente publicación, su primera novela histórica sobre la revolución mexicana titulada Sangre y Fuego (Planeta, 2009). Coordinó la obra: “Las dos caras de la historia. La revolución mexicana el tiempo del caos”. (Grijalbo, 2010) Guionista del documental “1910, la revolución espírita”.

Para mi desgracia no tuve la oportunidad de inmortalizar el momento, pero ya se presentará la ocasión.

A veces se puede ganar y perder, otras tantas de puede ganar y perder.

Detente un momento para observar el vuelo del colibrí, sigue su trayectoria hasta el momento en el que se posa sobre la flor para extraer su néctar. ¡Es hermoso! Escucha las notas del viento y el canto de las aves. Ahora intenta romper los esquemas… ¡Atrévete a hacer algo diferente!

Se dice que el amor puede encontrarse en cada esquina; pudiendo clasificarlos en muchas maneras, pero en especial, el que llega sin esperarlo.
Así de banal puede ser, sin saber dónde pudiese tocar. Desde caminando, comprando un café o hasta en el metro. Uno nunca sabe hasta que lo sabe. Todo comienza con una mirada o una sonrisa, misma que podrá ser recordada por el resto de sus vidas.
Hay muchos que se equivocan en experiencias anteriores, mientras que hay otros tantos que sufren heridas permanentes y/o desgarradoras. Inevitablemente es así.
Si enamorarse de la persona indicada dependiera meramente de expresiones afectivas o reproductivas la tierra debería rebautizarse como planeta del amor; he allí el por qué no se llama así, ni es nada fácil.
No existe nada más placentero que mirar a través de los ojos de aquél o aquella y tratar si quiera en describir la ráfaga de sentimientos, multiplicados al por mayor.
Romper la tensión con un tierno pero apasionado ósculo, haciéndoles vibrar por más de una vez, fundiéndose lentamente con un cálido abrazo y el único deseo de estar con esa persona durante toda la vida.
Enamorarse de la persona correcta no es un juego de niños ni de cualquier jugador, es arriesgarlo todo. A veces se puede ganar y perder, otras tantas de puede ganar y perder.

No estamos preparados y no lo estaremos, al menos en este presente inmediato.

Han pasado más de 29 años desde el  terremoto de 1985 en México que terminó con muchas vidas humanas y el daño material fue catastrófico. Desde los últimos años, se celebran simulacros sinsentido como memorial de aquel suceso.

En la empresa donde trabajo, el día de hoy participé en un simulacro masivo más, y algo es seguro; no estamos preparados para un sismo igual o de mayor magnitud.

Para empezar, anuncian la fecha del simulacro un mes antes, para prepararse supongo. Aconsejan a las mujeres a no usar tacones y en cambio, calzado cómodo.

Posteriormente, vemos a ocho de cada diez personas bajando entre bromas, risas y platicando. Sin ningún sentido estricto de orden ni respeto. Pareciera un juego de niños, evacuar el edificio en el mayor tiempo posible. Con toda la calma. Cuando en un sismo real, impera el desorden y la desesperación por evacuar el edificio lo más rápido posible. Muy pocas personas ubican los puntos de seguridad, mientras que otras corren por su vida.

Es hilarante ver como en el simulacro, muchos se toman selfies y fuman, versus un sismo real, donde impera la crisis colectiva e histeria, además de los diversos accidentes que ocurren en el proceso.

La conclusión es que existe una cultura cívica nula y un limitado uso de razón,  ante un posible siniestro y las magnitudes que estas pudiesen ocasionar. No estamos preparados y no lo estaremos, al menos en este presente inmediato.

Puedes visitar el enlace con la nota del macrosismo http://www.sinembargo.mx/19-09-2014/1121766

Todo al alcance del pulgar

Estaba cursando el último año de la secundaria cuando un día una amiga llevó su reproductor mp3 para compartirlo con nosotros, fue para entonces el primer iPod que conocí. El maestro de educación física al verlo preguntó muy confundido si en la clickwheel se metían los discos o cómo se le metían los discos. En el segundo año de preparatoria, un compañero llevó un nuevo celular con pantalla táctil y iPod a la vez. Fue el invento más grande que jamás había visto, también tenía cámara y podía mandar mensajes; al preguntarle qué era, él respondió que iPhone.
Para el año en curso, muchas más personas en el mundo ubican a la marca como una de las diez primeras mientras que otras tantas son las que usan sus productos. Siendo que aproximadamente cada año y medio comienzan las especulaciones sobre la tendencia y novedades que presentará la empresa de la manzana. Un hecho es que esa empresa siempre fue de un solo hombre, mismo que hace pocos años falleció, no sin antes regresar y observar el imperio que creo como la necesidad que a las personas creó. Sin Steve Jobs, la empresa no ha sido lo mismo y las acciones en caída lo muestran.
¿Por qué estoy escribiendo de una marca en especial, cuando no me gusta hacerlo? Porque este tema ha generado mucha polémica respecto a las altas expectativas que se tienen por sus productos, como anteriormente lo comenté, que lo último que sacó no fue muy bien recibido por todos, dado a que otras compañías -por ejemplo una Coreana- tienen en el mercado gadgets más sofisticados, con mayor duración y mejor precio.
De todas las críticas que he escuchado y leído, sólo se basan en la descripción general del producto y su deficiencia respecto a la competencia, además de los precios exorbitantes pero en ningún lugar he escuchado nada respecto al status que generó o por decirlo alguna manera, su exclusividad. Sí, son productos de vanguardia que no todos tienen. Es como formar parte de un club, donde te solicitan una cuota determinadamente alta para formar parte. Si quisiéramos ver un ejemplo un tanto soso, tendíamos que muchos de sus clientes más fieles son como zombies, comprando absolutamente todo lo que ofrecen, sin importar que sus dispositivos más viejos aún funcionen.
Tener dispositivos de esa marca es sinónimo de prestigio, pretensión, lujo, clasismo, malinchismo y elitismo. No importa que gran parte de sus computadoras móviles sólo sean usadas para revisar sus redes sociales en la cafetería de la sirena. O que los smartphones sean usados en el cine, con todo el brillo de la pantalla sin importar que la película ya haya comenzado. Ese es el verdadero tema detrás del telón. Supieron crear una necesidad innecesaria -como la gran mayoría de las necesidades de hoy día- que no necesariamente involucra mucha capacidad mental o intelectual. Todo al alcance del pulgar.

Pendejo no soy y menos de nadie.

Las dimensiones de la cama en donde duermo, es para dos personas. Siempre duermo la orilla de la derecha mientras que el espacio vacío me hace recordar mi soledad o mi falta de madurez, como ella dice. 

Hay días en los que olvido como respirar. Mi pensamiento ausente de recuerdos y olvido lo aprendido.
El reflejo de mi rostro no me es familiar como tampoco el sonido de mi voz.
Tan sólo miro el pasar del tiempo, acompañado del caminar del transeúnte.
Me siento ajeno entre costumbres monótonas con deseos materiales.

Compro el periódico para leer los encabezados para después pasar página por página, tratando de entender la fecha impresa. Secciones como Economía, Política o Nacionales ya no provocan ni curiosidad en mi. “No se llegará al crecimiento previsto para 2015”, “más impuestos”, “enriquecimiento ilícito”, “baja de empleo”, “sube la gasolina”, “la violencia e inseguridad aumenta”; son los mismos encabezados de la última década. ¡Ya me los sé!

Hay  momentos en que desearía tener la felicidad del ignorante. Véase como aquél que ignora su realidad  y mira todo con optimismo sin observar el mundo tan desigual, mentiroso y falso en el que vivimos.  Lugar donde las apariencias valen más que la razón. Dejándose llevar por modas, tendencias, redes sociales; cotidianidad.

Ella me dice que deje de echarle la culpa a las personas o al sistema. Mi psiquiatra opina la mismo; que no puedes cambiar al mundo, y si quiero hacerlo, sólo puedo hacerlo conmigo.